domingo, 21 de diciembre de 2008

Puede que el Punk esté muerto pero....

...Lo spiritu continua


Ser punk es robarle al mundo lo unico bueno de sus amaneceres
¡las ganas de vivir con entusiasmo!
a pesar de que el mundo en cualquiera de sus vertiginosos giros, siempre este dispuesto a aplastarnos...
como simples hormiguitas al paso de su firme paso ...

¡Pero el punk es insaciable!
¡el punk siempre tiene ganas de vivir, aunque se arroje de cabeza al suicidio, cada dia un rato!
y el mundo nos deja existir porque le resultamos unos locos entrañables...
los que pudiendo ser seres normales pretendemos ser tan raros y queremos ser extraños...
y los que exaltamos lo absurdo solo para contrariar y acabamos hechos un nudo con lo absurdo y lo contrario...
y mientras que nos desenredamos...
el mundo con nosotros se entretiene...
y tarda otro poco mas en aplastarnos...

SIL.
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Este montaje que ha hecho un apreciado desconocido, con dos fotos antiguas mias y el titulo de un texto que escribí, exprofeso para que fuera publicado en la revista interna del Clinic, pues ahora ya es hora de desvelaros, que ese texto, me ha servido a modo de despedida de todos mis compañeros del hospital a efectos simbolicos, pues despues de haberlo escrito, debido a cierta angustia vital de estar trabajando, durante mas de 10 de esos 34 años que cumplí alli dentro, en el exasperante estado de enfermera quemada, que de pronto allí en medio del servicio de ecografias, y mas o menos a media mañana de la jornada, decidí que o me iba de allí o me rompia en mil pedazos, y tal como lo pensé se lo dije a los demas, que se quedaron asombrados, y tal como lo dije, me saqué el uniforme, y salí a la calle, y me fuí a las ramblas bajo un sol radiante, y allí se celebraba la jornada de Sant Jordi, y habia multitud de gente y multitud de paradas de libros, y allí en aquella voragine, debido a un exceso de emociones subitas, empecé a tener ideas delirantes, como la de poseer un chip clavado en el cerebro, con el cual todo el mundo sabia constantemente lo que yo estaba pensando, y así fue como aquel dia empezo para mi, el principio del fin de mi carrera laboral, y tal como lo dije en forma de revelación, tal fue como aconteció, que no he vuelto nunca mas a ese complejo y paradojico puesto laboral.

Así que aquella nefasta pintada que me dedicaron en la puerta de los lavabos del Bar Mensakas y que decia con sarcasmo e intolerancia lo de "Clinic not dead", pues que sepan estos autores de la pintada que "el Clinic esta dead definitivamente" y que segun sus propios postulados, ahora que ya no trabajo, ahora ya tengo posibilidades de ser autorizada, por ellos, los autores de la pintada, a ser una punk sin ninguna macula de reproche, como infructuosamente desde siempre habia sido mi deseo.

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A continuación os dejo con el texto que escribí, con todo mi sentimiento, para la revista interna del Clinic, cuando yo todavia no sabía que aquello era mi despedida....





UNA PUNK EN EL CLINICO


Llevo 33 años trabajando en el Hospital Clínico, y eso no es muy punk al parecer, pero lo que viene a continuación sí.

Entre sus trepidantes paredes he sido la persona más feliz del mundo así como la mas desgraciada.

Ha habido épocas de irme riendo entre dientes por los pasillos, del regocijo de haber hecho alguna desinteresada-pequeña-buena-obra por algún paciente que lo necesitaba, o por mi habilidad innata de levantar los ánimos, o bien con alguna broma descabellada, o bien con mis exposiciones filosóficas, y levantar los ánimos pues a algún enfermito con muy mal pronostico, así como ha habido épocas posteriores en que los pacientes se me transfiguraban en miméticos e impersonales y eso me hacia sufrir terriblemente largas horas laborales.

Hubo algún tiempo en que las compañer@s de mi generación como yo misma, tod@s al unísono, le dimos un corazón a este hospital que antes de nosotr@s no tenía.

Nuestro amor por el paciente era tal, que se traducía en alegría de trabajar (hasta el agotamiento si era preciso) por ellos, más que por el sueldo en sí.

Nuestros cuidados hacia el paciente eran tan exquisitos, tan rebosantes de amabilidad, con un tacto tan meticuloso, llenos de solidaridad y amor al prójimo, que había pacientes (tal fue dicho) que se sentían rodeados de ángeles.

Si te tenias que agachar cien veces, cien veces te agacharías y sin perder la sonrisa de la boca.

Tal vez hoy en día esto no es exactamente igual, pues esto perteneció a una época en concreto (época en que por ejemplo, una de las jefas de enfermería acudía a las asambleas de los trabajadores para ser participe de sus reclamaciones, y esto tampoco se ha vuelto a repetir en este hospital), pero aun así seguimos siendo un personal con el prestigio de ser considerad@s afectuos@s por la mayoría de sus pacientes que acuden alentados, siempre lejos de convertirnos en el cúmulo de típicos funcionaros que tratan a la gente a disgusto, a la fuerza, y de mal humor.

Así pues en el trasfondo del personal del Hospital Clínico (que intrínsicamente carece de ostentación jerárquica a diferencia de otros hospitales, cosa que me enorgullece mucho de él) pues que en el trasfondo de este diáfano personal, sigue habiendo ese valor añadido de nuestro amor por la gente y de su considerable respeto humano...

A continuación tengo que decir dos cosas mas...

Una, que siendo yo una de las primeras Punks que coloreó esta ciudad de Barcelona, y acudiendo yo a mi lugar de trabajo, con mi aspecto chocante, como por ejemplo, camisetas translucidas y medias rotas, collares de perro o de gato colgando del cuello, llevando (sin ser nazi) ominosas "cruces gamadas" para provocar emociones intensas, minifaldas pírricas, cabellos tiesos a base de pegamento, o con su estampación de colores a base de mercromina o tinta china, o acaso llamativas cadenas colgando de mi ropa, toda ella hecha trizas sujetada con una miríada de consignados imperdibles.

Y así ataviada, atender las funciones de mi trabajo entre escandalosos colorines, eso si, con toda la amabilidad dulcificada de mi espontánea personalidad, y la eficiencia de mi juvenil capacidad de entusiasmo, que jamás, digo bien, jamás, jamás fui llamada la atención por mi aspecto en horas laborales, y que por tal, me sentí valorada por mis evidentes cualidades en si, superando la futilidad de la sentencia fácil por el aspecto superficial, y así me enorgullece (de mi hospital) afirmar que mi escandaloso y provocativo aspecto jamás fue considerado motivo para ser reprendido por mis superiores, lo cual habla de su capacidad de valorar esencias personales y hasta incluso de respetar ideas ajenas, que si no incurrían en el trato irrespetuoso con el paciente, podían ser perfectamente tolerables a pesar de descabelladas, y todo esto por encima de la imposición de modismos de inútiles apariencias de sobriedad y recato hospitalario, cosa que también les halaga mucho.

Y la otra cosa que tengo que decir es que en mi servicio, el departamento de Ecografías Abdominales, me siento guardada entre algodones, me siento sumamente querida, y graciosamente tratada por mis peculiaridades, y que todos ellos, mis compañeros, tienen la facultad de emocionarme por ser tal como son, desde mis queridas compis, a nuestros sufridos médicos, o a mis laboriosas y magnánimas, al mismo tiempo que humildes, jefas, porque sin duda, aparte de ser personas llenas de valores, buenas personas, grandes de corazón, inteligentes, cultos, divertidos, flexibles, afables y muy trabajadores, me han dado la cobertura necesaria entre tod@s ell@s para que yo, después de sufrir una esquizofrenia galopante que me volcó en plancha a ras de suelo, volviera paulatinamente en estos últimos años, a pisar por el sendero del entusiasmo y de la seguridad, y así volver a sentirme yo, y quererme a mi misma como nunca...que sin su paciencia y tolerancia hubiera sido una meta imposible para mi...

Y ¿qué he aprendido yo del Punk?

A hacer mi voluntad por encima del que dirán, solo guiada por un invisible vinculo ligado al centro de mi convencimiento interior, que me dice que, aunque el mundo entero me gire la espalda, es tan loable mi intención y mi trasfondo (debido a que soy de un buen tipo de pasta) que debo de ser consciente de ello y creer más en mi, y no acabar creyendo de mi misma, por el contrario, mis propias apariencias (apariencias de violenta chica punk, que extralimita las fronteras de lo moralmente aceptable), y aun ante la negación de los demás, y contra todo pronostico, creer de mi misma el estar en posesión de la verdad al actuar como lo hiciere, aunque pareciese incurrir directamente sobre el mal, pues cuando menos, estaría en posesión de mi propia verdad, y mientras me tuviera a mi misma, no mordería el polvo, ni caería en el foso de la autoinculpación, porque al fin y al cabo, lo que a mi me ocurriera a partir de entonces, no le preocuparía en absoluto a esos fervientes-vigilantes-anónimos de la impartición de “la moralidad aceptable”.

Mi verdad es mi camino...
la verdad es mi valor....
mi verdad soy yo...

Y en consecuencia he aprendido a creer en mí, por encima de la necesidad de creer en un dios...
y esto representa que mi libertad mental se extiende sin ningún limite, ni siquiera el del temor divino...

Y la libertad es mi pasión...
y mi pasión es sentir...
y sentir es llenar mi vida de cosas evanescentes que superan en riqueza a la materialidad cotidiana....

Y así el mundo es un poco más sutil...
y no es ni blanco ni negro, ni tampoco gris.....
y luce el sol
y también, solo luce para mi.

Adeuandreu..

Silvia Escario


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Y para finalizar os dejo con una pequeña fotonovela que hizo mi amiga vasca la Uxue....





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1 comentario:

el agus dijo...

Sencillamente cojonudo, me he quedado de piedra, sin palabras.
Abrazos SIL
El Agus