viernes, 2 de febrero de 2007

La Calle es Mia

La sorprendente postal que aparece a continuación, es sorprendente por el hecho de que aunque en ella ponga GREETINGS FROM LONDON esta hecha en Barcelona con un punk catalán, retratado en las ramblas, y que se trata de Javi el cantante de Piorreah, que ni mucho menos no vio un duro de los probables beneficios que su retrato debió reportar, la susodicha postal se estuvo vendiendo durante mucho tiempo en los kioskos de las Ramblas.





La siguiente anécdota es un ejemplo de las cosas que te podían suceder por ir vestida haciendo la punky por la calle.

Iba yo pues en autobús desde plaza España hasta la Estación de Francia, para dirigirme a la calle Comercio, donde había un estudio donde se reunían a dibujar los diversos dibujantes de comic como el inefable MARTI autor de la famosa obra EL TAXISTA que es al que ligeramente conocía yo, y el cual me permitía permanecer en su estudio y utilizar un poquito sus Rotrings para hacer garabatos y pasar así un rato interesante entre buena compañía.

Yo calculo que esto debió ser entre el 77 y escasamente el 78 , puesto que yo no tenia novio todavía, y deduzco también que se trataba de la época en que yo acudía a la Sala Macic a hacer presuntamente de Disyokey alternativo a tardes perdidas, y que debido a ello debí de conocer al Marti.

El Marti que posteriormente cuando estábamos en los últimos estertores de Ultimo Resorte publicó un dibujo dedicado a UR que era entre simbólico y onírico pero en una escena tan veraz como mordaz de la repudia que yo recibía a través de mi punki proceder.
Aqui esta el dibujico en cuestion(faltan los colores), hecho por Marti, lo he podido conseguir a traves del libro punkoso Hasta el final

Así pues estaba yo subida al autobús en los asientos laterales que están confrontados unos frente otros en la parte trasera del autobús.
Así iba yo con mi destartalada indumentaria, pantalones de plástico despellejado, alguna camiseta rebujada de cadenas e imperdibles y una gafas rectangulares y oscuras como recomendaba la canción de Ramoncin.

Yo no es que sea devota de Ramoncin (siento haber dado esa impresión si alguna vez lo defendí)y menos en la actualidad que realiza esos imperdonables reality shows, pero aquel primer single que sacó eran tan minimalista en cuanto a actitud y sentido del humor punk que a mi sin duda alguna me exaltaba.

Y allí en el autobús yo no percibí de que pasara nada de particular, luego me bajé en la Estación de Francia y me dirigí tranquilamente a la esquina de la calle Comercio, giré la esquina y seguí andando, y allí hasta incluso me acordé de el cantante Manzanita porque también lo había conocido en el Magic y colaborado con el, cuando su padre enfermó y acudió al Clínico, donde yo ya trabajaba, y precisamente en ese tramo del la calle había un bar donde yo había ido con él y mas gente a noctambulear...

Y cuando estaba cerca de la portería a donde me dirigía, vi como de casualidad que la mujer que había estado sentada frente a mí en el bus, se introducía por ella.

Yo entré también, y era una escalinata con luz tenue y escalones de mármol, pues toda aquella zona, habían sido palacetes que habían sido partidos en apartamentos y tabicados en multitud de habitaciones.

Iba pues yo subiendo por la escalera y me dirigía al tercero, cuando al llegar al segundo vi a esa mujer en el descansillo golpeado frenéticamente una puerta y mirándome con ojos desorbitados de horror.

Entonces rebobine y me di cuenta, de que ya que la mujer había estado sentada frente a mi en el bus y a causa de que yo llevaba gafas oscuras, la mujer debió coger alguna paranoia con respecto a que yo me la miraba con alguna intención malévola, pero lo que sí fue realmente curioso es que la mujer decidiera esconderse de mí, precisamente en el portal donde yo desconocedora de sus motivaciones, precisamente me dirigía.

Así que consciente de su horror, puse la cara más neutral posible y pase por su lado sin ni siquiera mirármela y así sin perder paso seguir subiendo las escaleras hacia el piso donde yo me dirigía.

Si la cosa hubiera tenido gracia, al llegar hasta ella le hubiera podido dirigir un solemne “buuu”, pero su temor hacia mi no me hizo ninguna gracia, para que luego se dijera que los punks éramos violentos, o de que yo era violenta.

Esto me recuerda en cierta ocasión en la puerta del Bar Fantástico, donde todo el mundo me miraba raro, a pesar de ser yo tan peculiar como todo el resto, hallarme pues en la puerta y una punkosa sunomalita rodeada de otros punkosos expectantes, frente a los cuales se quería lucir peleándose con la cantante de Ultimo Resorte, tratando de provocarme de la índole de llamarme (sin terciarse a nada y por la cara) “Puta,Puta, eres una Puta”, tratando así de provocarme para que me pelease con ella, y ella quedar delante de sus amigos como la mas chanas, ¡vamos lo que me faltaba!, así que yo le conteste “Puta es solo una palabra” queriendo decir que no me iba a provocar en absoluto con dirigirme una palabrota, y que yo no era partidaria de la violencia gratuita, y me volví a meter para dentro, y quede como la mar de cobarde jajaja, lo cual no me importó en absoluto, lo cierto es que nos llegamos a pegar en bastantes ocasiones, solo porque había a gente que le tocaba los cojones de que fuéramos punks, así que recibimos mas de una ostia sin comerlo ni beberlo, y también dimos mas de una bien dada, no éramos gente que se amedrentara, pero no lo íbamos buscando en absoluto...

Algún día contaré la pelea con los tiarrones vascos, de cuando me empezaron a llamar "puta" desde la mesa de al lado, y nosotros que éramos el Juanito, los Kangrena y yo en un merendero en El Masnou, de pronto vimos que aquel tipo se tragaba los insultos porque Juanito, ya hasta los cojones, estrelló en la cara de aquel gilipollas-gigantón-prepotente, una botella en sus morros, que le partió la cara, y que inmediatamente empezó a sangrar profuso.

Lo que luego sucedió a continuación apenas lo recuerdo, pero hubo una estampida, aunque recuerdo la escena de ver a uno de esos tiarrones querer matar al Juanito con una silla, y yo ponerme delante, entre los dos, y empezar a regañar al tipo ese hasta que bajó la silla de lo alto, y desistió de cometer un crimen por ese día...

Tal vez es que no se podía creer mi actitud, él gigante y yo una chavalina, que lejos de tenerle miedo, lo invitaba a desistir de su empeño asesino gritándole razonamientos.

Y no es que Juanito necesitase de mi ayuda para defenderse, pues él era de sobras autosuficiente, pero ese día lo tenia bastante mal, y nuestra defensa mutua de alguna forma los debió conmover, porque después del botellazo, parecía imposible salir vivos de ahí.

Lo de que los dos grupos nos encontramos luego en la cruz roja, no lo recuerdo muy bien...ni sé que mas pasó...

ala pues...

¡Niños sed buenos y dios os regalara un osito de peluche!

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